Psicología
November 10, 2022

Somatización: la relación entre lo emocional y lo físico

Las emociones no son malas o feas, simplemente algunas nos incomodan y muchas veces no sabemos expresarlas. Esto puede llevar a que nuestro cuerpo las externe con síntomas físicos como dolores de cabeza.

Paola Oliver
Somatización: la relación entre lo emocional y lo físico

¿Alguna vez te has preguntado si tu cuerpo te habla o te manda señales? La sinergia entre lo psíquico/emocional y lo físico confirma que somos seres integrales. Es imposible pensar que lo físico no afecta a lo emocional y viceversa. ¿Cuántas veces no te has enfermado de una gripe terrible después de una semana de mucho estrés? ¿A cuántas doctoras has ido sin muchas veces encontrar la raíz de ese malestar continuo en el estómago o esa contractura que no cede? 

Desde pequeñxs nos enseñaron que hay emociones “malas” o “feas” que no debemos expresar. Por ejemplo; cuando vemos a un niño pequeño llorar o expresar su enojo , lo primero que le decimos exs “no llores”, “no te enojes”. Deberíamos más bien preguntarnos qué nos pasa a nosotrxs como adultxs cuando vemos esa expresión tan natural de esas emociones que no son malas o feas, sino simplemente nos incomodan. 

¿Por qué nos incomodan tanto que llegamos a negarlas? ¿Qué pasa con ellas cuando las negamos? ¿Desparecen? No, de una u otra forma esas emociones que te “tragas”, que no has podido expresar desde que eras pequeñx, encuentran salida en el cuerpo. 

Todas las emociones nos enseñan algo, están siempre presentes, nos activan, influyen en nuestro pensar y en nuestras decisiones. No obstante, muchas veces no las sabemos identificar y aunque las seguimos sintiendo no las sabemos expresar de manera asertiva. Entonces, ¿qué es somatizar? No son síntomas o dolores inventados por las personas; son quejas físicas que ocasionan malestar, en ausencia de hallazgos clínicos que permitan justificar una causa orgánica.  

Por su parte, Cano (2011) refiere que los síntomas  físicos típicos  de procesos emocionales pueden ser “fatiga (57% de los casos), dolor de cabeza (40%) o dolor de espalda (39%)” (p.166). Asimismo, expresa que estos síntomas tienden a ser acumulativos y pueden llegar a cronificarse (que se presentan por más de 6 meses), y que la acumulación está relacionada con la ansiedad que estos pueden llegar a provocar. 

Cuando el cuerpo somatiza, nos habla, ya no de una forma tranquila o sutil sino, a mi parecer, es una forma de gritarnos ayuda o tal vez “ayúdate”. Hoy mi tip, o mi invitación, es a escucharte, no solo cuando llegas al punto donde tu cuerpo pide a gritos que te atiendas, sino en los detalles; aprende a distinguir esa sensación de hambre, descanso, malestar, placer, satisfacción; porque solo así vas a poder distinguir cuando pase algo distinto y será más fácil determinar su causa.  

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Referencias: 

Cano, A. (2011). Bases teóricas y apoyo empírico de la intervención psicológica sobre los desórdenes emocionales en atención primaria- una actualización. Ansiedad y Estrés. Universidad Complutense de Madrid. 17 (2-3). 158-182.